Jornada laboral de 40 horas: Un playbook para no improvisar
¿De qué se trata?
La reducción de la jornada laboral a 40 horas semanales en México ya no es una hipótesis.
La iniciativa impulsada por el gobierno encabezado por Claudia Sheinbaum plantea una implementación gradual, sin reducción salarial y con un calendario que le da tiempo a las empresas.
Tiempo para pensar.
Tiempo para ordenar.
Tiempo para decidir cómo enfrentar el cambio.
Porque este ajuste no va a impactar a todas las organizaciones de la misma forma.
El verdadero cambio no es la hora menos
Reducir horas no es el problema.
El problema aparece cuando nadie sabe cuántas horas se trabajan hoy.
Muchas empresas siguen operando con una idea aproximada del tiempo:
Confianza
Costumbre
Registros manuales
Excepciones normalizadas
Funciona mientras nadie pregunta.
Funciona hasta que deja de hacerlo.
La jornada de 40 horas no crea el desorden.
Lo expone.
Lo que la reforma pone sobre la mesa
Menos horas implican más precisión.
Más precisión exige datos.
Y los datos obligan a ordenar procesos.
No es un debate ideológico.
Es un tema operativo.
Quien no tiene visibilidad hoy no va a ganar control mañana por decreto.
El mito del costo
Cuando se habla de control horario, aparece siempre el mismo argumento:
“Es caro”
“Necesitamos biométricos”
“Es demasiado complejo”
Ese miedo está mal puesto.
Hoy existen alternativas digitales simples, accesibles y eficientes que reemplazan sin problema a los biométricos tradicionales.
Herramientas livianas, rápidas de implementar y con costos muy lejos de lo que muchos imaginan.
La tecnología ya no es la barrera.
El problema real es otro.
El proceso es el punto crítico
Registrar horas no es instalar una herramienta.
Es definir reglas.
Es ordenar excepciones.
Es dejar de improvisar.
Por eso incomoda.
Un registro electrónico no sirve si:
Vive aislado
No conversa con nómina
No refleja la operación real
Nadie lo usa para decidir
Las malas implementaciones no fallan por tecnología.
Fallan porque nadie quiso tocar el proceso.
RRHH en el centro, le guste o no
La reducción de la jornada no es solo un tema de bienestar.
Es un rediseño operativo.
Impacta directamente en:
Turnos
Cargas de trabajo
Horas extra
Productividad real
Recursos Humanos deja de ser un área administrativa y pasa a ser un articulador.
Entre personas, operación y sistemas.
La pregunta es simple:
¿Tus procesos funcionan porque están bien pensados o porque nunca fueron medidos con rigor?
Esperar también es una decisión
La implementación será gradual.
Eso da margen.
Pero también genera una falsa sensación de calma.
Esperar fue el error en otros cambios regulatorios.
Cuando la exigencia llegó, ya no hubo tiempo para ordenar.
Solo para reaccionar.
Las leyes no ordenan operaciones.
Eso sigue siendo responsabilidad de la empresa.
Tres tipos de empresas frente al mismo cambio
La jornada de 40 horas va a dividir al mercado con bastante claridad.
Empresas que se anticipan y ordenan su operación.
Empresas que cumplen cuando la ley lo exige.
Empresas que intentan estirar la cuerda, simular cumplimiento o judicializar el cambio.
No es una discusión legal.
Es una decisión estratégica.
Y también una señal clara hacia el talento.
Las preguntas que vale la pena hacerse ahora
Antes de que la ley marque el ritmo, hay preguntas que Recursos Humanos, Operaciones y Finanzas deberían responder con honestidad:
¿Sabemos hoy cuántas horas trabaja realmente cada persona?
¿Tenemos un registro electrónico confiable o dependemos de procesos manuales?
¿Nuestros sistemas comparten datos o cada área maneja su propia versión de la realidad?
¿Podemos redistribuir trabajo sin perder productividad?
¿Estamos preparados para demostrar cumplimiento o solo esperamos no ser revisados?
¿Queremos usar este cambio como una ventaja competitiva para atraer talento o vivirlo como una imposición?
¿Qué mensaje estamos enviando a nuestros empleados: orden o improvisación?
¿En qué tipo de empresa nos gustaría trabajar a nosotros?
¿Y en cuál querrían trabajar nuestros candidatos?
Las respuestas no son teóricas.
Son operativas.
Y dejan huella.
¿Y entonces?
La jornada laboral de 40 horas no va a cambiar a todas las empresas por igual.
Algunas la usarán para fortalecerse.
Otras simplemente cumplirán.
Y otras quedarán definidas por cómo eligieron resistirse.
La pregunta no es cuándo entra en vigor la reforma.
La pregunta es de qué lado quieres estar cuando eso pase.
Y esa decisión no se toma el día que la ley obliga.
Se toma mucho antes.
Por Guillermo Simonini Jacobacci
Consultoría tecnológica, integración y automatización para RH y operación.
¿Qué tan ordenada —o desordenada— está hoy tu operación interna?
En Sistelo trabajamos sobre integración de sistemas y orden operativo como punto de partida para enfrentar cambios regulatorios sin improvisar.

